ARTESANOS DESDE 1870



Antigua fachada de la tienda ubicada en la calle Concepción Jerónima n.2. En frente: José Ramírez III. En torno a 1882 fue fechada el inicio de esta saga de guitarreros, después de que el primer José se independizara de su maestro Francisco González y diera inicio a lo que se conoce como "la Escuela de Guitarreros de Madrid". Esta hipótesis fue barajada por José Ramírez III con la documentación que fue encontrando en los archivos de esta casa, aunque en la fachada figure la fecha de 1870.


Dame un LA y observa como desde un punto central se van dibujando las ondas en el agua hasta alcanzar la altura en la que nos encontramos mi tía Amalia, mi hermano Enrique y yo. Así es como empezó todo, desde el primer José, desde el momento en el que se tomó la decisión de continuar.

Ya son 130 anillos los que forman el interior de un tronco que arraigó hace cinco generaciones. Este árbol desconoce la languidez mortecina y bella del otoño, y el desnudo del invierno, y ha perdido la memoria de lo que se supone que es consumirse. Cada vez más grande, balcón florido de un presente que no hace más que amar lo que guarda entre sus manos. Con ellas abiertas dejamos caer , como granos de un reloj de arena que no comprende la mécanica del tiempo, diferentes rostros y un mismo objetivo: darle trono a esa guitarra que grita para que el olvido se olvide de ella.

OFERTAS ESPECIALES


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Calle de la Paz n.8 (metro Sol)


Debido a nuestro exhaustivo control de calidad, llegarán periódicamente a nuestra guitarrería guitarras de estudio Ramírez con pequeños defectos estéticos. Por ello hemos acordado crear un apartado outlet en nuestra tienda que podrá consultar preguntando a nuestros profesionales. 


Los descuentos y productos que ofrecemos en nuestro outlet son los siguientes:


50% EN GUITARRAS DE ESTUDIO CON PEQUEÑOS DEFECTOS ESTÉTICOS:
Guitarras en perfecto estado de construcción, pero con pequeños defectos estéticos. Sólo en nuestra tienda de Madrid. No realizamos envíos. No siempre habrá existencias, por favor, consúltenos.

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DESCUENTOS EN ACCESORIOS DESCATALOGADOS
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NIIBORI ACADEMY (JAPAN)



We were in Niibori Academy magazine! 💓
It was a really good experience in our tour around Asia in November 2018

 

#niiboriacademy #niibori #japan #ramirezguitars #classicalguitars

JOSÉ SIMÓN & LUIS RAMÍREZ DE GALARRETA



Hace unas semanas publicamos las historias de Luis y José Ramírez (José Ramírez II), ambos hermanos y guitarristas. Carlos Martín Ballester ,al leer el texto sobre José Ramírez nos preguntó por su etapa en #hismastervoice en #argentina. Anteayer nos encontramos después de un concierto y continuamos con las indagaciones sobre este personaje de nuestra tradición del que no hay demasiada información, bien sea porque estuvo 20 años en Latinoamérica, bien sea porque le tocó ese periodo tan oscuro de nuestra historia que abarca la Guerra Civil y la Posguerra... De pronto apareció en la conversación el hermano de José, Luis Ramírez, y lo que vino después fue sorprendente... Resulta que Carlos hace unos años adquirió en Toledo unos cilindros de cera con grabaciones de guitarra. En uno de ellos datado en 1900 aparecían unos guitarristas llamados Luis y Simón Ramírez: Luis y José Simón Ramírez (José Ramírez II)... Todavía estamos asimilando el descubrimiento y estamos seguros de que pronto os podremos ofrecer nuevas informaciones. (Muy pronto todos estos textos los publicaremos en inglés)

Las grabaciones las podéis encontrar aquí: 
http://cylinders.library.ucsb.edu/search.php?nq=1&query_type=author&query=Ramirez%2C+Luis&fbclid=IwAR2cgoCRZS9YtbUd3bY9gh0YVxJkvftet7BIJgyiF8mHa4ghB9mHG6yzVDo

Su artículo sobre los cilindros lo podéis leer aquí:
https://www.carlosmb.com/e_media.php?multiabre=2&titulo=More+about+Carlos+Mart%C3%ADn+Ballester&fbclid=IwAR2qmYIUKlP39zIwSaIe9cMtTJZiO0NcXkS5eI1TBrMyXw4AKh5-9y5nvb8


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Everything began with an improvisation. A vocal note, an invitation, a concert, a magical place, a wonderful performance, lingering over a few beers, funny and intelligent people and the whole night ahead. And suddenly the lights are switched on and the silence and amazement begin. The music softens, the place disappears, people murmur in the distance. The conversation becomes delirious. This can’t be, this can’t be happening to me…
.
A few weeks ago I published the histories of Luis and José Ramírez (II), both brothers and guitarists. Seeing the text about José Ramírez II on Facebook, Carlos Martín Ballester asked me about his time with His Master Voice in Argentina. And there the matter stopped, but history is alive and you cannot control it, even less so if a forgotten memory is uncovered. The conversation started where we left off, to finish talking about some wax cylinders he acquired a few years ago in Toledo with guitar recordings. On one of them, dated #1900 were a couple of guys called Luis and Simón Ramírez: Luis and José Simón Ramírez (José Simón Ramírez II) ….. 

Isn´t the world a marvellous place?

You can find the recordings here:
http://cylinders.library.ucsb.edu/search.php?nq=1&query_type=author&query=Ramirez%2C+Luis&fbclid=IwAR2cgoCRZS9YtbUd3bY9gh0YVxJkvftet7BIJgyiF8mHa4ghB9mHG6yzVDo

You can read his article about cylinders here:
https://www.carlosmb.com/e_media.php?multiabre=2&titulo=More+about+Carlos+Mart%C3%ADn+Ballester&fbclid=IwAR2qmYIUKlP39zIwSaIe9cMtTJZiO0NcXkS5eI1TBrMyXw4AKh5-9y5nvb8








RAMIREZ ASIA TOUR/ TOUR POR ASIA




Tour around Asia: Thailand, Hong Kong, China, Taiwan, South Korea, Japan and Malaysia Cristina and José Enrique Ramirez (V generation) with the guitar player Luis Regidor Pain visited all those countries to make a presentation about our tradition, History, family and guitar models

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En los meses de octubre y noviembre hicimos un viaje por varios países asiáticos con la intención de presentarnos como la quinta generación de guitarreros Ramírez junto con nuestro amigo el guitarrista Luis Regidor Pain.
Visitamos Tailandia, Hong Kong, China, Taiwan, Corea del Sur, Japón y Malasia. Fue un viaje maravilloso, lleno de anécdotas y amigos. Gracias a todos los que lo hicisteis posible.




Video from Bogdan Toma

15 MARZO- PRESENTACIÓN EN CASA PATAS


El próximo jueves 15 de marzo presentamos nuestras nuevas guitarras de estudio en la fundación #casapatas. Contaremos con la colaboración de Victor Monge, quien hablará, junto a José Manuel Gamboa, de la nueva guitarra Serranito y de su libro. Concierto breve de Jose Luis Monton y de David González. Las invitaciones ya están agotadas
#serranito #nuevosmodelos #presentacion

PUNTADAS HISTÓTICAS (C.12): COMPETENCIA LEAL



El trabajo de guitarrero o de constructor de instrumentos es muy bello: requiere de tiempo para conseguir destreza con la herramienta, para entender la madera, para construir con mimo y también para la escucha, es decir, para conseguir lo que el músico busca.

Somos un taller familiar que respeta profundamente a los profesionales que se dedican a este maravilloso oficio y que, con su buen hacer, consiguen construir una competencia leal capaz de incentivarnos al resto a evolucionar y adaptarnos a los nuevos tiempos.

Sin embargo, no es la primera vez que un cliente nos comenta lo mal que ha hablado de nosotros algún que otro compañero de oficio; nos tildan de malas atenciones y otra serie de incorrecciones que mucho distan de la competencia leal de la que hemos hablado. Por suerte, muchas de las veces estos clientes mal informados han podido comprobar por sí mismos lo incierto de tales acusaciones, otras sin embargo han perdido la oportunidad de comprobarlo, porque no se han atrevido a venir. Hace poco un extranjero estuvo a punto de no visitarnos por miedo, afortunadamente lo hizo, nos contó la historia, nos dijo que nuestro trato había sido excepcional y acabó descubriendo que nuestros precios eran más competitivos que los que ofrecía el guitarrero que aseguraba lo contrario.

Al igual que respetamos a nuestros compañeros, y dejamos que el cliente tenga su propio criterio y pueda comparar por sí mismo, damos por supuesto que recibiremos el mismo trato, pero una vez tras otra nos encontramos con que no es precisamente así. Es una lástima. Quien habla mal de un compañero de oficio no hace otra cosa que tirar piedras a su propio tejado.

Y es que, según las buenas lenguas, más podemos conocer de una persona por lo que ella dice de los demás que por lo que los demás dicen de ella.

Hasta aquí hemos hablado sólo de nosotros, pero esto es algo que afecta a nuestro colectivo en su conjunto. Existen agrupaciones de guitarreros que, para destacar, se autoproclaman como los auténticos y originales representantes de esta u otra escuela, cuando en realidad llegaron mucho después y pretenden desprestigiar a los que fueron su verdadero origen. Hay quienes copian a otros y afirman ser ellos los primeros en desarrollar esa idea que en realidad están copiando. Hay quienes se hacen con los derechos de algún guitarrero histórico que no tuvo descendencia, impidiendo que se lleve a cabo cualquier actividad relacionada con él sin pagar “peaje” a los mercaderes que se hicieron “propietarios” de su nombre.  Hay quienes pretenden borrar la autoría de una obra atribuyéndosela a otro de forma insistente, y gozan de credibilidad a pesar de exhibirse con un orinal en la cabeza. Y es que ya se sabe: si repites una mentira el suficiente número de veces, acabará convirtiéndose en verdad para muchos. Pero también se ha demostrado repetidas veces que construir una realidad sobre mentiras acaba desmoronándose, antes o después.

En el despacho de una profesora en un conservatorio de música, sobre su mesa, había un cartel que destacaba por encima de todos los objetos que allí había. Se trataba de una frase de Ghandi que rezaba: “No hay que apagar la luz de otro para lograr que brille la nuestra”.

El mundo guitarrístico está muy contaminado por la mala fe de unos pocos, y eso nos daña a todos. A todos. Seguramente si cambiáramos esa costumbre mezquina por otra más sana basada en el respeto a nuestros compañeros de oficio, mejoraríamos sin duda nuestro entorno profesional, en beneficio de todos los que amamos nuestro trabajo.

Hace años, en una visita del Dalai Lama a Madrid, una de las personas que nos encontrábamos en la sala le preguntó: “¿Qué podemos hacer para mejorar el mundo?” Su respuesta fue que no es necesario irse al otro extremo de la tierra para ello, sino que basta con mejorar nuestro mundo inmediato… una palabra amable, una sonrisa, también a los desconocidos, puede mejorar su día. Si todos lo hacemos –terminó diciendo- sin duda mejoraríamos el mundo.



Amalia, Cristina y José Enrique Ramírez
octubre de 2017

HISTORICAL HINTS (C.12): FAIR COMPETITION



The job of a guitar maker or constructor of instruments is beautiful: it takes time to gain the skill with the tool, to understand the wood, to carefully build and also to hear, that is, to achieve what the musician is looking for.

We are a family workshop that deeply respects professionals that are devoted to this wonderful job and that, with their good work, they can construct a fair competition that is able to encourage us all to evolve and adapt to new times.

Nevertheless, it is not the first time that a client comments us how bad he has been told about us by other trade colleague; they say we give bad services and a number of improprieties that are far from the fair competition we have been talking about. Luckily, many times these badly-informed clients could see for themselves that these accusations were not true, other times they have lost the opportunity to see it, because they didn’t dare to come. Recently a foreigner was about not to visit us out of fear, fortunately he did, he told us the story, he told us that our service had been exceptional and finally he discovered that we had more competitive prices than the ones he was given by the guitar maker that ensured the opposite.

As well as we respect our colleagues, and we allow our clients to have their own criteria and can compare by themselves, we take it for granted that we will receive the same treatment, but once and again we find that it is not precisely this way. It’s a pity.  Those who speak badly about a colleague are only shooting themselves in the foot.

And the thing is that, according to good tongues, we can know more people with the things they say about the rest than with the things the other people say about them.

So far we have only talked about ourselves, but this is something that affects our trade as a whole. There are groups of guitar makers that, to stand out, proclaim themselves as the true and original representatives of this or that school, when actually they reached much more later and intend to discredit those who were its true origin. There are those who copy other people and claim they are the first to develop that idea that they are in fact copying. There are those that get hold of the rights of some historic guitar maker that had no descendants, preventing the implementation of any activity related to him without paying “toll” to the traders that made themselves the “owners” of his name. There are those who intend to delete the authorship of a work persistently assigning it to other person, and they enjoy credibility in spite of exhibiting themselves with a urinal on their heads. And it is widely known that: if you repeat a lie enough times it will end up becoming the truth for a lot of people. But it has been repeatedly proved that building a reality on lies ends up collapsing, sooner or later.

In the office of a teacher in a music conservatory, on her desk, there was a notice that stood out above the other objects there. It was a sentence by Ghandi that said: “It is not necessary to turn off the light on the other, to get ours shine”
The guitar world is highly contaminated by the bad faith of a few, and that harm us all. Us all. No doubt if we changed this mean practice for another healthier one based on respect to our colleagues, we would absolutely improve our professional environment, for the benefit of all those who love our job.

Some years ago, in a visit of Dalai Lama to Madrid, one of the people who were in the room asked: “what can we do to improve the world?” His answer was that it is not necessary to go to the other end of the earth to do that, but you only have to improve your immediate world… a kind word, a smile, also to strangers, can make someone else’s day. If we all do that – concluded saying – no doubt we would improve the world.


Amalia, Cristina y José Enrique Ramírez

October 2017

BUEN VIAJE MIGUEL RIVERA, BUEN VIAJE AMIGO



Madrugar ya cuesta, como para encima encontrarte con tan malas noticias. Miguel, te echaremos mucho de menos, no sólo en la presentación de la biografía del maestro Serranito que tendrá lugar dentro de dos horas, sino en general. Dejo el anexo del libro en el que hablabas de Víctor, nada más auténtico que tus palabras para hablar de ti, de tu honestidad, de tu buen hacer, de tu incondicional amistad y toda esa belleza que llevabas dentro y que reflejabas en tu música. Hoy en la guitarrería escucharemos tu disco, no encontramos mejor homenaje que recordarte tocando la guitarra. Buen viaje, amigo.


PUNTADAS HISTORICAS (C.11): LAS INICIALES EN LAS GUITARRAS RAMIREZ




Cuando mi tío bisabuelo Manuel Ramírez murió, sus oficiales, Modesto Borreguero, Santos Hernández y Domingo Esteso, continuaron durante unos años en su taller con la viuda de Manuel Ramírez.

Filomena Vera Cervelló, la viuda de Manuel, que sepamos, no era guitarrera. Pero el taller de Manuel pasó a ser de su propiedad, que Filomena reabrió el 16 de mayo de 1918, dos años después de la muerte de su marido. Como lo que vendía era el nombre de Manuel Ramírez, y sus oficiales no eran aún conocidos, puesto que lo que hacían era reproducir la obra de su maestro y todavía no habían desarrollado la suya propia, llegaron a un acuerdo con su viuda por mutuo interés, según el cual en la etiqueta de sus guitarras figuraría “Viuda de Manuel Ramírez”, y a la vez pondrían sus iniciales dentro, obviamente para ir obteniendo un reconocimiento individual, a pesar de que, aun estando en el taller de Ramírez, seguían utilizando sus plantillas, diseños, técnicas y materiales. Es fácil deducir que, siendo, como eran, excelentes constructores de guitarras, y no en vano habían tenido un gran maestro, cuando lograron un reconocimiento como tales, ya sin estar a la sombra de Manuel, los tres fueron instalándose por su cuenta, y por supuesto desarrollaron sus propios modelos y obtuvieron una fama bien merecida.

Según los datos de que dispongo, el primero en irse fue Domingo Esteso, quien abrió su taller de Gravina en junio de 1919. Podría ser que se independizara en esa misma fecha o algo más tarde, en enero de 1920.

El siguiente fue Santos Hernández, quien abrió su taller de Aduana el 26 de enero de 1921, donde permaneció hasta su desaparición.

Modesto Borreguero, el último en irse, abrió su taller en 1924, para luego trasladarse entre 1927 y 1931 a Duque Fernán Núñez 5, local que perdió durante la guerra.

El taller de la viuda de Manuel Ramírez se mantuvo hasta la partida de Modesto Borreguero en 1924. Lamentablemente, no he tenido ninguna información acerca de lo que fue de ella después de esa fecha. Podría ser que falleciera, y fuera esa la razón por la que Borreguero se independizó.

Yo conocí a su hijo, Enrique Borreguero, que trabajaba en el taller de mi padre, y su banco estaba al lado del mío. Durante mi aprendizaje fue de gran ayuda para mí. Era un hombre silencioso y muy serio. Cada vez que me veía en un apuro ante una operación, elegía varias herramientas y se acercaba a mi banco, realizaba en silencio la operación para que yo la observara, y luego regresaba a su puesto dejándome realizar mi trabajo recién aprendido.  Por lo que sé de Enrique Borreguero, si había heredado la nobleza de su padre, no me cabe la menor duda de que Modesto permaneció a lado de la viuda de su maestro hasta el final por una cuestión de lealtad.

Y otro dato curioso, y para mí muy entrañable, es que la primera casa que tuve en propiedad, en la calle del Espejo, fue un ático encantador que me enamoró al instante, y desde cuya terraza se podía disfrutar de una vista imponente la parte superior del Teatro Real. Los dueños lo habían heredado recientemente tras la muerte de sus familiares, y lo pusieron a la venta. Entonces llegué yo, cargada de ilusión y dispuesta a intentar rebajar su precio, como es costumbre, aunque no siempre funcione. Y en este caso el asunto tenía toda la pinta de que no iban a rebajar ni una peseta, hasta que se enteraron de que me llamaba Amalia, y la dueña se puso a llorar muy emocionada, y decidió hacerme una substancial rebaja porque me llamaba igual que la antigua propietaria fallecida, a quien apreciaba mucho, y hablando sobre ello, resultó que era la mujer de un guitarrero… por supuesto pregunté su nombre, y era Modesto Borreguero. Así que durante 13 años viví en la casa del último oficial de mi tío bisabuelo Manuel que permaneció con su viuda hasta el cierre del taller.

Bueno, a mí me gusta introducir detalles personales y cercanos en mis escritos, pues son el lado humano de las historias. No todo van a ser datos, pues detrás de ellos están las personas que les dan sentido. Y tras este inciso, vamos a regresar al punto de partida de este capítulo de nuestra vida guitarrera.

Lo cierto es que, el origen de la práctica de mi familia de poner las iniciales de los oficiales en el interior de las guitarras partió de la iniciativa de Filomena Vera y sus oficiales, discípulos de Manuel.

Dos generaciones más tarde, mi padre, José Ramírez III, retomó esta práctica por razones muy diferentes. En nuestro taller, como en muchos talleres tradicionales, había siempre varios artesanos trabajando, entre oficiales y aprendices. Y a finales de los 60, cuando mi padre, para responder a la creciente demanda de sus guitarras que ya andaba por los 3 años de lista de espera, decidió formar a un grupo numeroso de jóvenes para convertirlos en guitarreros y que participaran en la realización su obra, a la usanza de los talleres tradicionales de pintura, escultura, arquitectura… donde el maestro realizaba su obra con el trabajo de sus ayudantes. Así se hizo la Capilla Sixtina, de Miguel Ángel, o el Pórtico de la Gloria, del maestro Mateo, por poner unos ejemplos.

Y la razón por la cual mi padre decidió entregar una cuña a cada uno de sus oficiales con sus iniciales para que las estamparan en el interior de las guitarras que hacían, era con el objeto de saber quién había construido cada una cuando él las revisaba y hacía los últimos ajustes. De este modo, cuando se encontraba con algún defecto en la construcción, sabía a quién tenía que hacer regresar la guitarra para que lo corrigiera. Y, claro está, también para cerciorarse de la destreza de sus oficiales, aunque todos los que habían alcanzado la categoría de oficiales era porque habían demostrado su habilidad, pues de no ser así no habrían ni siquiera sido aceptados como aprendices. Esto, naturalmente, era un incentivo para los oficiales a la hora de mantener la excelencia en su trabajo, pues sabían que el maestro no dejaría pasar nada que no reuniera la calidad que exigía.

Numerosas guitarras nuestras habían pasado por las manos de Andrés Segovia, que luego iban siendo cambiadas por otras. Podemos estar hablando de más de cincuenta instrumentos. Las iniciales estampadas en el interior de algunos de ellos quedaron en la memoria de los aficionados, y así fue como se generó la leyenda de que las guitarras con esas iniciales eran las de los mejores constructores. Pero no es así. Prácticamente todas las guitarras que una vez fueron utilizadas por Segovia regresaron a nuestro taller y fueron posteriormente vendidas. Sólo en algunos casos se mencionó esta eventualidad a la hora de venderlas, pero muchas otras pasaron a otras manos sin mencionar que anteriormente habían sido usadas por el maestro. Nosotros nos quedamos, para que formaran parte de nuestra colección, únicamente con las que podían considerarse como históricas: la primera que utilizó en sus conciertos, que fue la de su gira por Australia; la primera con tapa de cedro; y la guitarra “del café” que actualmente pertenece a nuestro distribuidor en Japón. Se puede además asegurar que las guitarras empleadas por Andrés Segovia fueron construidas por prácticamente todos los oficiales que trabajaban con mi padre y con mi hermano, incluyendo a mi hermano, por supuesto.

Posteriormente, para evitar las enojosas peticiones de una guitarra hecha por uno de los oficiales con unas u otras iniciales, mi padre sustituyó aquellos sellos por otros en los que en lugar de iniciales había un número, que correspondía a cada oficial. Y volvió a suceder lo mismo: en poco tiempo se supo que tal y tal número correspondía a alguna guitarra de las utilizadas por Segovia, y volvieron a repetirse las correspondientes peticiones.

No se tiene en cuenta que, aunque nuestras guitarras tienen un timbre característico y común a todas ellas, cada una es diferente en lo que respecta a su sonido, aunque sean construidas por las mismas manos y los mismos materiales y medidas.

Cada cierto tiempo, mi padre enviaba tres o cuatro guitarras a Segovia para que eligiera la que más le gustara y la sustituyera por la anterior. Y en ningún caso el maestro volvió a elegir guitarras con las mismas iniciales, así que el oficial no era la causa de sus preferencias.
                                     
Como ya he indicado anteriormente, sólo los más diestros pasan todos los exámenes del maestro, por aquél entonces mi padre, para acceder a la categoría de oficiales de primera. Lo mismo es aplicable a los oficiales de mi hermano, de mi abuelo, de mi bisabuelo y, por supuesto, de mi tío bisabuelo Manuel, y a mis oficiales en la actualidad.

Todo esto me recuerda la historia de la guitarra de Manuel Ramírez que le regaló a Andrés Segovia cuando aún era un joven y desconocido guitarrista, y que fue con la que, pocos días más tarde, el 6 de mayo de 1913, tocó el legendario concierto en el Ateneo de Madrid, y la que siguió tocando hasta que muchos años después le hicieron una mala reparación, y no volvió a sonar como antes. Tras la muerte de Manuel, Segovia se la llevó a Santos Hernández para que la reparara, y éste afirmó haberla construido él y quiso cambiarle la etiqueta por una suya, a lo que Segovia se negó, aunque le permitió que pusiera una pequeña etiqueta al lado indicando que había sido reparada por él.  Y un tiempo después, fue cuando se la llevó a reparar al otro guitarrero que he comentado más arriba, y que fue quien hizo una mala reparación, y cuyo nombre desconozco.

Esa misma guitarra es la que ahora está expuesta en el Metropolitan Museum de Nueva York, y de la que hemos hecho una réplica exacta.

Lo cierto es que, volviendo a lo que estábamos tratando, el tema de las autorías de las guitarras construidas en los talleres artesanos es bastante repetitivo, pero no tiene ninguna relevancia.

Me resulta imposible imaginar que, entre los artistas que ayudaron a Miguel Ángel en la elaboración de la Capilla Sixtina, hubiera alguno mediocre a quien el maestro le hubiera permitido tan siquiera dar una pincelada. Igual de imposible me resulta pensar que a alguien se le pueda ocurrir decir que “esta o esta otra parte” del Pórtico de la Gloria fuera esculpida por uno u otro de los ayudantes del maestro Mateo. De igual modo, las guitarras de José Ramírez son la obra de José Ramírez, y no de sus ayudantes. El maestro es quien diseña, investiga, enseña sus técnicas a sus ayudantes, compra los materiales, cuida del proceso de construcción de su obra e inspecciona el resultado final, pues, además de todo lo dicho, es el responsable de la calidad de todo cuanto sale de su taller. No parece justo que si la guitarra es buena es mérito del oficial, pero si no lo es entonces es responsabilidad del maestro. Todas son responsabilidad del maestro, por eso tenemos mucho cuidado con las guitarras que salen de nuestro taller y nos dedicamos a atender el proceso de su construcción y terminamos haciendo una revisión minuciosa y los últimos ajustes una vez que están terminadas.

Recibimos con frecuencia correos en los que nos preguntan el nombre del constructor de su guitarra, según su número de serie o de las iniciales o el número estampados en su interior. Por cortesía siempre hemos respondido a estos correos, y explicando al mismo tiempo cómo funcionan los talleres tradicionales y que, al fin y al cabo, la guitarra es una Ramírez. Ahora, quizá porque soy yo la maestra en mi taller, hace que sea más apropiado referirse a nuestras guitarras como Ramírez simplemente. Pero no tanto por una cuestión de protagonismo, sino de coherencia, donde el género femenino o masculino ya no tiene lugar. En un negocio familiar como el nuestro, que ha sido transmitido de padres a hijos por vía directa, se pierde esa individualidad y lo que se mantiene es su alma común, a la que cada uno hemos ido aportando una parte de la nuestra, introduciendo mejoras, innovaciones, experimentos. Así mis sobrinos, Cristina y Enrique, ya han empezado a contribuir con una parte de la suya enriqueciendo ese alma común y centenaria que tanto nos apasiona. Y, claro está, también queda impresa en nuestra historia la aportación de cada persona que ha trabajado y trabaja con nosotros, pues gracias a ellos hemos podido atender con más desahogo a la demanda de nuestros instrumentos. Por tanto, no se trata de una cuestión de iniciales, sino de un taller en el que cada uno vamos  dejando parte de nuestra experiencia y de nuestra vida, y eso es José Ramírez.

Amalia Ramírez
Madrid, 14 de mayo de 2017


Monchi, Cáceres, Pedro Contreras, y los dos Tezanos, y el de la derecha, delante, 
Manolo pulidor, el del centro Rafa pulidor, y delante Adolfo.


 Moraga, Borreguero, Cáceres, Carmelo. Delante: Goyo, Monchi y Jose Romero.


Monchi, Jose Romero, Juan García, Borreguero, Cáceres y Carmelo





Nota: Gracias a Pablo de la Cruz por la información aportada acerca de la historia del taller de la Viuda de Manuel Ramírez.