PUNTADAS HISTÓRICAS (C.2): "MANUEL RAMÍREZ"


PUNTADAS HISTÓRICAS

Madrid, 9 de Agosto del 2012

MANUEL RAMÍREZ



Manuel Ramírez de Galarreta y Planet nació el 26 de Mayo de 1864 a las 23h.en Alhama de Aragón, que mi padre describe como bella e imponente localidad aragonesa, donde el padre de Manuel, de nombre Domingo Ramírez de Galarreta y Martínez Abad, residió junto a su familia durante unos años al parecer con motivo de la construcción de un puente, ya que era constructor. No sé cuántos años le llevó aquella obra, pero sí sé que Manuel paso su infancia en dicho pueblo de Zaragoza.

Su segundo apellido, Planell, Plannell, y que también figura como Planet, me ha invitado a hacer un juego, quedándome con la versión “Planet” como la que más me gusta por razones que se explicarán si siguen leyendo.

Como soy astróloga, no he podido evitar la tentación de calcular su carta astral, que confirma muchas de las pocas cosas que, a través de mi padre, sé de él.  Con Júpiter coronando su medio cielo, debió de tener un carácter exuberante, optimista y osado, lo que con seguridad le tuvo que animar a cometer no pocos errores y también muchos aciertos en sus decisiones, porque es verdad que el que no se atreve no hace gran cosa con su vida. Y con un Ascendente en Acuario, con su Sol en Géminis, vinculado armónicamente con la Luna en Acuario, y con Saturno en Libra -posición privilegiada para este planeta que tanto le definió-,  no cabe duda de que fue un hombre original, de gran personalidad, y ante todo justo, con una acusada creatividad que le llevó a ser uno de los más grandes y universalmente reconocidos constructores de guitarras de todos los tiempos. Y seguramente se le “pegó” algo de la tierra que le vio nacer y crecer, conocida por la nobleza de su gente.

Su vida no debió de ser fácil, marcada por la lucha y el esfuerzo, por golpes de fortuna y también por infortunios y desengaños, como llevada por oscilaciones extremas de una experiencia a otra. Llama la atención cómo en una carta como la suya se observa que su prestigio traspasaría fronteras, afianzándose con el paso del tiempo, aún después de su muerte, como un recuerdo indeleble en las mentes y en los corazones de los amantes de la guitarra.
Mi tío bisabuelo Manuel se inició en el oficio de guitarrero de la mano de su maestro y hermano mayor, José, con quien empezó a trabajar a la edad de 18 años.
 
Parece ser que fue en Cava Baja 24 donde se estableció el primer taller, y donde José enseñó el oficio a Manuel entre 1882 y 1886-87. Lo que no está muy claro es si fue Manuel o fue José quien decidió independizarse, ya que el taller de Cava Baja en realidad estaba en la vivienda de Manuel.

Por lo que he podido deducir, entre la información que recibí de mi padre y la documentación que ha caído en mis manos posteriormente, entiendo que Manuel, probablemente consciente de su talento e impaciente por desarrollar su propia obra, fue quien primero tomó la iniciativa anunciándole a su hermano su intención de instalarse en París. Fue entonces, entre 1886 y 1887, cuando José se trasladó a la Plaza del Rastro nº 4, y allí permaneció durante un año hasta que se trasladó a Concepción Jerónima 2. Asimismo, José ayudó económicamente a Manuel para que pudiera emprender su aventura. Sin embargo, Manuel no se fue a París según lo previsto, y permaneció en Cava Baja 24, lo que creó una fisura irreparable entre los hermanos, y nunca volvieron a hablarse.  Tanto es así, que en taller de mi abuelo, JRII, había una prohibición tácita a mencionar a Manuel. De hecho, fue mi padre, JRIII, quien reunió la información que buenamente pudo sobre Manuel, y volvió a recuperarlo como parte de la familia que era. Esta es la razón de que haya tanta imprecisión acerca de lo que realmente sucedió entre los hermanos.
Lo cierto es que podemos decir que Manuel se instaló como guitarrero independiente en Cava Baja 24 en 1886-87, cuando José se fue. Y después se trasladó a la Pza. de Santa Ana 1890, viviendo aún en la Cava Baja, y más tarde se estableció en Arlabán 11. Ahí continuó su taller después de su muerte dirigido por su viuda hasta 1921.

Viendo cómo estaban los astros para Manuel en ese período, 1886 tuvo que ser un año en que debió de estar optimista, ilusionado con proyectos profesionales, y viendo que todo eran facilidades para emprender su propio camino, seguramente se lo planteó a su hermano obteniendo su aprobación. No obstante, el año 87 fue un año duro para él, en que probablemente las cosas empezaron a torcerse generando un mal ambiente a nivel familiar, ya que los cambios no fueron precisamente los esperados, pero no se ve en ningún momento la más remota intención por parte de Manuel de defraudar a su hermano. Lo cierto es que el año siguiente los planetas en tránsito tampoco mostraban indicios de que se fueran a facilitar las cosas para  restaurar su relación, generándose, por el contrario, más confusión y, probablemente, si es que aún cabía alguna posibilidad de arreglo, aquí quedó truncada definitivamente.

Lo cierto es que cada uno siguió su camino, y Manuel empezó a crearse una reputación de gran guitarrero, adelantando a su hermano en sus investigaciones. Entre sus logros, se encuentra el de mejorar la “guitarra de tablao” diseñada por José, que Manuel fue modificando hasta lograr el modelo que se consideró idóneo para flamenco, y que ha permanecido con muy pocas modificaciones hasta el momento actual.

Pero en realidad, lo que más le interesó a Manuel fue investigar y desarrollar la guitarra clásica, y su objetivo fue superar al prestigioso constructor de guitarras Torres. Lo cierto es que, desconozco cómo, llegaron a sus manos dos etiquetas de Torres. Un poco harto de que siempre compararan sus guitarras con las de Torres, dejando a las de Manuel siempre en un segundo plano, decidió construir dos guitarras en las que reunió todos sus conocimientos, y pegó sus propias etiquetas en ellas y cubriéndolas colocó las de Torres, encolándolas sólo por las puntas.  Así que hizo una convocatoria, con fecha y hora, a todos los guitarristas, anunciando que tenía dos guitarras de Torres hasta entonces desconocidas y deseaba presentarlas. A continuación cito las palabras con las que mi padre describe, en su libro “En Torno a la Guitarra”, el sonado acontecimiento: “Naturalmente acudieron en tropel tanto profesionales como aficionados criticones. Se probaron las dos guitarras concienzudamente y se llegó a la unánime conclusión de que eran las mejores Torres conocidas. Insistió Manuel en recabar opiniones para que no pudiera haber luego retractación posible; siguió la opinión unánime y fue entonces cuando solemnemente retiró las etiquetas de Torres, ante ojos atónitos.

En su currículum cabe añadir el hecho de que fue nombrado Luthier del Real Conservatorio de Madrid.  Y que tuvo el honor de reparar los Stradivarius del Cuarteto de la Capilla Real.
Y destaca muy especialmente la anécdota probablemente más conocida sobre él.  Se encontraba un día Manuel en su tienda de Arlabán, conversando con José del Hierro,  catedrático de violín del Real Conservatorio, cuando entró un joven con un aspecto un tanto extravagante, cubierto con una capa y apoyándose en un bastón para “defender la facha” *. Su intención era saber si Ramírez le alquilaría una guitarra para un concierto que tenía que dar. Manuel, que según tengo entendido tenía un gran sentido del humor –así como muy mal genio cuando la ocasión lo requería- encontró gracioso todo aquello de alquilar una guitarra, además del aspecto del joven, por lo que tratándole de “pollo” y con cierta grandilocuencia para darle pompa al asunto, decidió seguir la broma y le dejó a probar una guitarra cualquiera que tenía a mano.

Tal fue la maravilla que escucharon tanto Manuel como José del Hierro, que Manuel quitó al joven la guitarra de sus manos diciéndole que no era para él, y le entregó una que había hecho por encargo para el ciego Manjón, un gran guitarrista del momento y un gran humanista por lo que sé, pero con el que Manuel tenía cierto resquemor porque había intentado regatearle el precio poniéndole defectos que no tenía. El joven concertista se entusiasmó con aquella guitarra y les deleitó con un recital delicioso. Tanto fue así, que Manuel, impresionado por lo que había escuchado, le regaló la guitarra al joven, quien resultó ser el aún desconocido Andrés Segovia, y que la utilizó durante muchos años en sus conciertos. Esta guitarra es la que poco antes de su fallecimiento, cedió al Metropolitan Museum of Art de Nueva York,  con la condición irrevocable de que esa guitarra nunca fuera tocada por nadie. Esta información me la facilitaron en una visita que hice a dicho museo en el año 2001, y se la volvieron a repetir a mi sobrino Enrique cuando estuvo ahí con su hermano Javier para ver el histórico instrumento. Mucho valor tuvo que tener para el maestro Segovia  esa guitarra cuando quiso que conservara para siempre su tacto y el sonido que en ella imprimió después de tantos años de trabajar juntos.
Los altibajos en la vida de Manuel van a la par con los caprichos de los astros, que le dieron una existencia muy agitada, y, por tanto, interesante e intensa, especialmente en ese período en que tuvo tantos traslados y cambios en su vida profesional.
Manuel Ramírez murió el 25 de Febrero de 1916, sin dejar descendencia.  Es extraño comprobar, tantos años después, que un planeta inesperado –Urano de paseo sobre su Luna natal- puso fin a una vida de forma seguramente súbita. Y, eso sí, dejó tras de sí un capítulo de la historia de la guitarra que nos marcó a todos con su sello particular, con ricas anécdotas, y con un avance en el desarrollo de este instrumento tan español.

* Palabras textuales del propio Andrés Segovia al relatar, en una grabación muy emotiva, su encuentro con Manuel en su tienda de Arlabán.






TERTULIA 14 DICIEMBRE- ALJIBE DE MADERA. HOMENAJE A ANDRÉS SEGOVIA





Tertulia en Casa Ramírez

“ALGIBE DE MADERA. HOMENAJE A ANDRÉS SEGOVIA”
Javier Riba

Viernes, 14 de diciembre de 2012
A las 20.15 horas

Tertulia en nuestra guitarrería de la calle de la Paz n.8 (metro Sol)Entrada gratuita. 
Aforo limitado. Reserven su entrada en tiendaramirez@gmail.com


El guitarrista Javier Riba (Córdoba, 1974) presenta Aljibe de Madera: Homenaje a Andrés Segovia, proyecto discográfico y programa de concierto dedicado al gran guitarrista español Andrés Segovia con ocasión de los 25 años de su fallecimiento.

Javier Riba recupera con este trabajo buena parte del desconocido repertorio guitarrístico anterior a la guerra civil española (Halffter, Pahissa, Cassadó, etc.) y utiliza para ello una histórica Vicente Arias, guitarra cuya peripecia está ligada a los inicios de la carrera artística de Andrés Segovia




NUEVO DISCO




PROGRAMA:

Francisco TÁRREGA: 5 Preludios

Jaume PAHISSA: Canço en el mar

Gaspar CASSADÓ: Catalanesca

Pedro SAN JUAN: Una leyenda

Isaac ALBÉNIZ: Córdoba (transcripción histórica de Miguel Llobet)

Adolfo SALAZAR: Romancillo

Ernesto HALFFTER: Peacock-Pie ( Sérénade, Valse y Petite Marche)

Manuel de FALLA: Homenaje a Debussy / Romance del pescador y Canción del fuego fatuo (transcripción histórica de Miguel Llobet)





“Para rendir homenaje a la memoria de Andrés Segovia en el vigésimo quinto aniversario de su fallecimiento, el guitarrista cordobés Javier Riba no ha apostado por exaltar la gloria del maestro —por ejemplo, proponiendo alguna de las páginas más famosas de su repertorio— sino que ha querido visitar los parajes musicales de su juventud con el propósito de revivir, en la penumbra de la historia, las chispas que prendieron la llama y alimentaron la vocación de aquél que estaba destinado a convertirse en el emblema viviente del arte de la guitarra en el siglo XX.

Así, el programa grabado por Javier Riba debe entenderse como un viaje musical y poético en un territorio bañado por las luces del alba: cada pieza es la música de una escena plagada de presagios y pródiga en inquietudes hacia un futuro escrito en el libro del destino y gobernado por la voluntad de las musas, pero aún no revelado ni vivido.”

ANGELO GILARDINO









BIOGRAFÍA



Javier Riba, es profesor en la cátedra de guitarra del Conservatorio Superior de Música “Rafael Orozco” de Córdoba (España). 

Como concertista ha actuado en el Gran Teatro de La Habana (Cuba), en el Palacio Jamai de Fez (Marruecos), en el Auditorio Nacional de Madrid, Museo de la Música de Barcelona o el Gran Teatro de Córdoba (España), en recitales a solo, cámara o con orquesta, bajo la batuta de importantes directores como Leo Brouwer, Lorenzo Ramos o José Luis Temes.

Su primer CD “La guitarra soñada” dedicado a la música de Isaac Albéniz fue seleccionado para los Grammy Latino, y ha sido aclamado por la crítica. Por su segundo CD “Aljibe de Madera” Javier Riba ha sido distinguido con la Medalla de Segovia por la fundación Andrés Segovia de Linares.
Muy vinculado a las guitarras históricas españolas ha ofrecido conciertos con varios instrumentos originales de Antonio de Torres (1859, 1868) y Vicente Arias (1900). 

Comprometido con la música de su tiempo ha realizado primeras audiciones de obras de Angelo Gilardino, Juan de Dios García Aguilera y Leo Brouwer. 

Javier Riba ha coordinado los homenajes a Antonio de Torres (2007) y Angelo Gilardino (2011) en el Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba editando dos volúmenes que recogen las conferencias dedicadas a estos dos personajes fundamentales de la historia de la guitarra.

PUNTADAS HISTÓRICAS (C.1): "LOS SILLEROS"



PUNTADAS HISTÓRICAS


Abrimos esta sección, que más bien es un cajón de sastre, para comentar anécdotas, responder a interrogantes, y también para intentar corregir errores que circulan por ahí acerca de esta casa y que no son otra cosa que el resultado de los comentarios que, de tanto pasar de boca a oído, acaban por desvirtuar la noticia original.

Mi hermano José Enrique solía decir: “piensa bien, aunque te equivoques”. Por eso elijo creer en la buena fe de la gente… en cualquier caso creo que hay más bondad que maldad, sin descartar ésta última claro está, pero la maldad siempre se hace notar más porque rompe la armonía y crea des-concierto. Me gusta esa palabra, desconcierto, porque define exactamente la ausencia total de armonía, siendo un concierto, creo yo, el modelo ideal de la fusión equilibrada y en íntima colaboración de todo lo que configura el conjunto. Y ya sabemos que basta con que un solo instrumento esté desafinado en una orquesta para que todo suene mal, sembrando, eso: desconcierto.  Y desafinar, puntualicemos, en la mayoría de los casos no es una cuestión de mala fe, sino de mal oído, falta de atención o simplemente de tener un mal día.

Así que vamos a intentar, en esta sección, ser fieles a la armonía y al bien pensar, y sobre todo a hacer que el lector pase un buen rato y obtenga informaciones que parten de la fuente, o lo más cerca posible de ella.

I
20 Julio 2012

LOS SILLEROS


Ayer tuve una entretenida comida con un colega guitarrero, y en la conversación surgió algo que en absoluto había oído hasta entonces, y es que al parecer hay quien dice que a partir de los años cuarenta la factura de las guitarras Ramírez, como muebles, comenzó a ser mejor que las de años anteriores, y que eso coincidía con el período en que entraron los silleros, a saber: Paulino Bernabé, Manuel Contreras y Antonio Martínez. Incluso mi colega llegó a decirme que él mismo había visto esa mejoría en guitarras de esa década que cayeron en sus manos.

Antes de continuar, quiero aclarar que mi padre solía decir que los silleros eran, entre los ebanistas, probablemente los más diestros, porque hacer una silla de madera como Dios manda era una tarea realmente difícil que denotaba una gran habilidad en el manejo de la herramienta. Y como mi padre amaba lo bien hecho, siempre se rodeó de los mejores, para que mantuvieran la excelencia que él se exigió siempre a sí mismo y que marcó toda su obra.  Y por eso contrató a estos tres ebanistas, cuya calidad profesional respondía ampliamente al nivel que mi padre buscaba para sus guitarras. Y como ellos, hubo –como aún hoy sigue habiendo- grandes artesanos trabajando en nuestro taller, y que pasaron las pruebas nada fáciles que mi padre, su maestro, les ponía para aceptarles en su equipo. Esa misma forma de proceder la heredamos mi hermano y yo, al igual que mis sobrinos Cristina y José Enrique.

No sé de dónde pudo partir esa historia acerca de la mejora en la calidad artesanal de nuestras guitarras en los años cuarenta, y que esta mejora estuviera basada en las tres personas indicadas, puesto que Paulino entró en JR al final de los 50 y M. Contreras y A. Martínez entraron ya en la década de los 60,  pero lo cierto es que justamente en 1940 mi padre tenía 18 años, y acababa de entrar en el taller de mi abuelo para aprender el oficio. Por tanto, si hubo realmente una mejora en la calidad en esa década tuvo que deberse a mi padre, obviamente, puesto que las cuentas casan. Y el dato también casa con la personalidad de mi padre, porque era tal su obsesión por la calidad y el detalle exquisito, que se planteaba retos que realmente le complicaban la vida.  Siempre fue perfeccionista, poseía una vasta cultura, y era un gran amante de la Historia y las Bellas Artes, incluso llegó a estudiar pintura.  Se imponía trabajos difíciles, barrocos, pero de apariencia sencilla, y que sólo un buen guitarrero es capaz de apreciar. Tenemos en nuestra colección una guitarra construida por él en 1946, en abeto y arce, cuyo mosaico, un entrelazado irregular de tres hilos de colores,  y aparentemente inofensivo, fue el mosaico más endemoniadamente difícil que había hecho jamás, según nos confesó en cierta ocasión a mi hermano y a mí. Y no sólo eso, sino también las cenefas y el detalle de la pera del zoque, aunque de apariencia sencilla, por la complejidad de su elaboración son igualmente muestras de su maestría y meticulosidad. Como ya he señalado, hace falta ser un buen guitarrero para darse cuenta del valor de ese trabajo.

Los años cincuenta fueron años de expansión, y para comprar una guitarra Ramírez había una lista de espera de unos dos años, demora que siguió creciendo y llegó a ser hasta de tres años y medio  a mediados de los sesenta. Así que en 1960 mi padre trasladó el taller a la calle General Margallo para formar más guitarreros y reducir el tiempo de espera.  Aquí, como puede verse, los años cuarenta quedaron muy atrás, y como ya he comentado,  no fue hasta finales de la década de los cincuenta cuando Paulino Bernabé entró en esta casa.

Sería entre 1958 y 1959, cuando mi padre contrató a Paulino, puesto que en su búsqueda de un buen sillero, había visto su trabajo impecable y su afición a la construcción de guitarras que quiso tenerle en su equipo de trabajo. Y tal era su calidad profesional, que mi padre le dio el puesto de encargado del nuevo taller. Y poco después, recomendados por Paulino a petición de mi padre de otros silleros de alto nivel, entraron también Manuel Contreras y Antonio Martínez. No me cabe la menor duda de que todos ellos contribuyeron a mantener la excelencia en la calidad de las guitarras que salían de nuestro taller, al igual que el resto de los grandes guitarreros que se formaron aquí. Y todos ellos, sin excepción, aprendieron el oficio y lo practicaron en nuestro taller siguiendo las pautas marcadas por mi padre, sus directrices, sus diseños y sus investigaciones. Las condiciones para trabajar en nuestro taller son: la calidad profesional, la habilidad manual, y seguir nuestras directrices y diseños sin introducir nada que se salga de esas pautas. Todas las guitarras una vez terminadas eran inspeccionadas minuciosamente por él , de manera que no se le escapaba ningún detalle. Actualmente hago yo ese trabajo siguiendo su enseñanza directa.

De los tres silleros, el único que continuó en el taller hasta que se retiró por un problema de alergia a la madera, fue Antonio Martínez. Manuel Contreras fue el primero en irse y montar su propio taller. Más tarde, poco antes del traslado de General Margallo a Ramón Aguinaga, en 1971, Paulino Bernabé también se marchó y se instaló por su cuenta.

El nuevo taller tuvo como encargado a un ingeniero industrial, Enrique Cárdenas, hasta que se retiró en 1988, quedándose mi hermano a cargo de la dirección del taller. Y en 1993 regresamos a General Margallo, donde continuamos en la actualidad.

Así que, a las fechas me remito, y desde luego es obvio que las cuentas no salen en cuanto a la autoría comentada por mi colega del aumento de calidad en los años cuarenta, como él mismo tuvo que admitir .

También he de decir que no sé si es cierto que la calidad de construcción, como muebles, de las guitarras Ramírez mejoró en los años cuarenta. Me consta que la calidad siempre fue el sello de esta casa. También sé que la guerra y la posguerra fueron períodos en los que era muy difícil conseguir maderas, ya ni siquiera me atrevo a poner el calificativo de “buenas”, pero la construcción seguía siendo impecable, aunque el material no facilitara las cosas. Hacían lo que podían con lo que conseguían encontrar, lo cual ya tuvo mucho mérito, porque mantener una guitarrería en esas condiciones no debió ser nada sencillo.


NOTA.- Agradezco a Miguel Martínez, a quien siempre recurro como la memoria más antigua y fiel de esta casa, por su ayuda en la elaboración de este escrito, aportando datos y fechas basándose en su experiencia directa. Miguel formó parte de este negocio familiar desde 1954 hasta 2000.


Amalia Ramírez 










TERTULIA CONCIERTO DE CHRISTIAN LAVERNIER




Fotos  de Christian Lavernier




Foto Elisabetta Bagli


El viaje de vuelta. El encuentro con el origen que nos habla de la identidad, de nuestro pasado, de nuestra historia. La guitarra de Christian Lavernier viajó al lugar donde nació hace 23 años.

La propuesta del guitarrista tenía mucha carga poética: “dejar a la guitarra expresarse con total libertad y confianza”. Nos gustó este propósito porque convertía a nuestra tienda en un lugar íntimo, confortable, protegido, rozando lo sagrado, como si se tratara del vientre de una madre. Por otro lado, nos invita a la aventura de una guitarra que viaja para conocer el lugar dónde pronunció sus primeras notas. Christian le otorga ,por justicia, una personalidad capaz de sentir y de expresar, no en vano el instrumento tiene un carácter que conquistó a su intérprete. Podría semejarse al principio de una historia de amor en la que cada uno va descubriendo a su pareja a medida que transcurre el tiempo, afectándose en su manera de ser, en una transformación que tiene como meta el crecimiento personal y la comunicación total con el otro.

En las manos de Christian Lavernier se expresó la guitarra con total comodidad, dulzura, equilibrio, como pudimos comprobar los que fuimos  a la tertulia . Y el tiempo se nos fue volando, como ocurre con las cosas del buen hacer, esta vez  realizadas desde cariño, dando un significado cercano y cálido. Fue un placer tenerte con nosotros.


HISTORICAL HINTS (C.1): "THE CHAIR MAKERS"



HISTORICAL HINTS


We start this section, which is a bit of a hodgepodge, to comment on anecdotes, answer
questions and also to try to correct mistakes which circulate about this house. They are just the result
of the comments that have gone from mouth to ear so much that end up distorting the original news.

My brother José Enrique used to say: “think well, even though you are wrong”. That’s why I
choose to believe on people’s good intentions… anyway I think there is more goodness than evilness,
of course I don’t forget the latter, but evilness always draws attention to itself because it alters
harmony and dis-concerts. I like this word, to disconcert, because it defines really well the complete
absence of harmony, and in my opinion a concert is the ideal model of a well-balanced fusion and
in a close collaboration with all those things that make up the whole. And we all know that one
instrument out of tune in an orchestra is enough to make everything sound wrong, sowing that
action: to disconcert. And being out of tune, let’s point out, in most cases is not a question of bad
faith, but of tone-deafness, lack of attention or just a bad day.

Therefore, in this section we are going to try to be faithful to the harmony and to the well-
thinking, and mostly to make our readers have a good time and get a piece of information coming
out of the source or at least, as close as possible.


July 20, 2012

THE CHAIR MAKERS


Yesterday I had an enjoyable lunch with a colleague guitar maker, during the conversation
something came up which I had never heard before; apparently it is said that from the forties on the
making of Ramírez guitars, as pieces of furniture, started to improve, and that this took place at the
same time as the chair makers entered the company, they were: Paulino Bernabé, Manuel Contreras
and Antonio Martínez. My colleague even told me that he had seen himself the improvement in the
guitars of this decade that fell into his hands.

Before going on, I would like to point out that my father used to say that the chair makers
were probably the more skillful of the cabinetmakers, because making a real, wooden chair was
a really difficult task that shows a great skill in the use of the tools. And as my father loved well-
done things, he always surrounded himself with the best, so that they would maintain the excellence
he always aimed and that marked his whole work. That’s why he hired these three cabinetmakers,
whose professional quality highly responds to the level my father searched in his guitars. The same
way they did, there were – and there are nowadays – great artisans working in our workshop, and
they all passed the difficult tests my father, their master, put them on to accept them in his team. My
brother and I inherited the same manners as my nephews Cristina and José Enrique did.

I don’t know where this story started, it tells about the improvement in the artisan
quality of our guitars during the forties, and the fact that this improvement was based on the three
people aforementioned, because Paulino entered JR at the end of the fifties and M. Contreras and A.
Martínez entered during the sixties, but the thing is that it was precisely on the year 1940 that my
father was 18 and had just entered my grandfather’s workshop to learn the trade. Therefore, if there
really was an improvement in quality during this decade it was, obviously due to my father, because
the counts match. This information also matches with my father’s personality because he had such
an obsession with quality and great detail, that he would set challenges that would make life
complicated. He always was a perfectionist, he was highly literate and a great lover of History and

Beaux-arts, he even studied painting. He would impose himself difficult, baroque tasks, but they
would appear to be simple, and that only a good guitar maker is able to appreciate. We have in our
collection a guitar he constructed in the year 1946, with fir tree and maple, its mosaic is made with
three colorful threads irregularly interweaved, and apparently inoffensive, this mosaic was the most
wickedly difficult one he had made in his life; he once confessed this to my brother and me. And not
only this, but also the purflings and the detail for the heel cap that were apparently simple but
according to the complexity of its elaboration, they are equally samples of his mastery and
meticulousness. As I already pointed out, you need to be a good guitar maker to realize the value of
this work.

The fifties were years of expansion, and to buy a Ramírez guitar there was a two year waiting
list, this delay went on growing and it reached three years and a half al the mid-seventies. That’s why
in the year 1960 my father moved the workshop to General Margallo Street, to teach more guitar
makers and reduce the waiting time. Here, as it can be seen, the forties were left far behind, and as I
already commented, it was not until the end of the fifties when PaulinoBernabé entered the company.

My father hired Paulino about the years 1958 and 1959 because in his search for a good chair
maker he had seen his impeccable work and his liking for the construction of guitars, so he wanted
him in his work team. And he had such a professional quality that my father made him the workshop
foreman. Soon after that, Paulino recommended my father other high level chair makers, and Manuel
Contreras and Antonio Martínez also entered the company. There can be no doubt that them all
contributed to maintain the excellence in the quality of the guitars coming out of our workshop, the
same as the rest of the great guitar makers that were taught here. All of them, with no exception,
learned the trade and performed it in our workshop following the criteria established by my father,
his guidelines and his investigations. The conditions to work in our workshop are: professional quality,
skill and follow our guidelines and designs introducing nothing out of this norm. All the guitars, once
finished, would be thoroughly inspected by my father, so he would not let go any detail. Nowadays I
do this job, following his direct teachings.

Of the three chair makers, Antonio Martínez is the only one who continued in the workshop
until he retired due to an allergy problem to wood. Manuel Contreras was the first to go and set his
own workshop. Later, just before moving from General Margallo to Ramón de Aguinaga in 1971,
Paulino Bernabé also left and settled on his own expense.

The manager of the new workshop was an industrial engineer, Enrique Cardenas, until he
retired in the year 1988, which was when my brother was left in charge of the management of the
workshop. In 1993 we went back to General Margallo, where we continue nowadays.

Therefore, dates prove it, and it is obvious the counts don’t match when we talk about the
authorship commented by my colleague about the improvement in the quality during the forties, as
he himself had to admit.

I also must say that I don’t know if it is true that the quality in the construction of the Ramírez
guitars, as pieces of furniture, improved during the forties. What I know is that during the war
and the postwar years it was really difficult to get wood, I don’t dare to say “good” wood, but the
construction went on being impeccable, although the material didn’t make things easy. They did what
they could with the things they could find, which was admirable, because in these conditions it was
not easy at all to support a guitar company.

NOTE.- Thanks to Miguel Martínez, the person I always turn to as the oldest and most faithful
memory of this house, for his help in the elaboration of this writing, contributing with facts and dates
basing on his direct experience. Miguel was part of the family business from 1954 to 2000.

Amalia Ramírez de Galarreta





RAPHAEL RABELLÓ HABLA DE NOSOTROS (Raphael Rabello spoke about Ramírez)


¡GraciasArturo Lledó por este regalo ! Entrevista a Raphael Rabello, a partir del minuto 6.55

Thanks to Arturo Lledó. Interview to Raphael Rabello, since 6.55 min.


NUEVO DISCO “Nei tuoi occhi”- ROBERTO FABBRI




http://www.robertofabbri.com/



ROBERTO FABBRI

Nei tuoi occhi [In your eyes]” 

(Sony Classical Italy)


 “Nei tuoi occhi”, the new album of guitarist/composer ROBERTO FABBRI  will be available for sale in traditional stores, on iTunes and on the main digital stores. The artist has signed a contract with Sony Classical Italy.

Preceded on air by the single “Rainbow song”, “Nei tuoi occhi” is a collection of 17 new compositions, each one telling a story, carrying an emotion, a place or an event with the aim of bringing classical guitar closer to the public and in the main concert events. The album includes “Fantasia sin palabras”, the composition commissioned to Roberto Fabbri by XXVI Festival Internacional Andrés Segovia 2012 in Madrid, where he performed on October 26th, in the occasion of the 25th anniversary of the passing of the greatest guitarist  ever. 

«After the first two albums “Beyond” and “No Words” in which the narration was mainly carried on by my guitar – Roberto Fabbri says – I wanted my new album to include not only solo pieces but also compositions for four guitars and for guitar and string quartet. I wanted a record in which I could create a dialogue with other musicians, a work featuring heterogeneous and enthralling sonorities».

Nei tuoi occhiis a guitar which, in solo or in ensemble, describes itself and basically tells “stories” in music.  Landscapes of the spirit, in notes. Fabbri has recorded some brilliant material: his melodies stand out for the spontaneity of the themes, bright and sparkling when the music becomes radiant, and sweetly shaded when exploring the shadows. Fabbri does not recur to harmonic complexity to tell about himself; he is among the fewest who can “summarize himself” with unexpected simplicity to the listener. Unexpected because, due to his sensibility and  exquisite composition technique, he never falls into the obvious. Thus the “pleasant surprise” is the most refined musical stylistic hallmark of this album, addressed to a vast audience, which will also be appreciated for the return of the romantic instrument par excellence, the classical guitar.

This is the album track list: “Nei tuoi occhi”, “Rainbow song”, “Inseguendo la luna”, “02:00 A.M.”, “Il cavaliere errante”, “Un bacio ancora”, “Choronì”, “Lullaby”, “Inside me”, “Maree”, “Rainy day”, “Il suo sorriso”, “Crossing Europe”, “Alba”, “Aquiloni”, “Sunflowers”, “Autostrade”.

Roberto Fabbri, the only Italian classical-guitar performer whose method is well-known, appreciated and used all over the world, in particular in Spain, was born in Rome in 1964. A performer, composer, writer and teacher,  he studied classical guitar at the Conservatory of “Santa Cecilia” in Rome. He has always coupled  his concert career with an intense editorial activity, cooperating with many publishing houses (Anthropos, Berben, Playgame, EMR, Warner Bros., Carisch). His more than 30 guitar publications have been translated into five languages, including Chinese, and are distributed worldwide by the prestigious Italian publisher Carisch. He regularly gives concerts and master classes, together with the most celebrated figures on the international guitar scene, in the major festivals and concert-halls in Europe, United States, South America, Russia and Asia. He is also the spokesperson of the renown classical guitar atelier Ramirez. In 2010 he was awarded the prestigious title “Socio De Honor” at the “Festival Internacional Andrés Segovia” in Madrid and the “2010 Special Price for Teaching Activity” by Carisch publishing house for having sold over 150.000 copies of his books”.